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kundaliniongnamo

Nos dicen que nos amemos...

(Este texto que me enviaron está escrito después de un Sadhana matinal. Está escrito más con el corazón que con la cabeza, en "caliente", con lo cual encontraréis algunos errores gramaticales, pero es mejor dejarlo tal cual para sentir la fuerza y energía del momento si es posible. Espero que sepáis perdonarlos. Sat Nam)

Nos dicen que nos amemos, que veamos el dios que llevamos dentro, que nos bendigamos, que nos perdonemos, que confiemos en nosotros mismos… y cuando hacemos esto, ¿cómo distinguimos si estamos dejándonos llevar por el ego de cuando estamos tratando de ver a dios en nosotros?

 

La respuesta no es nada fácil. Para poder dejar que nuestra luz interior brille e ilumine a los de nuestro alrededor, tenemos que sentirnos plenos, completos, con todos nuestros cuerpos integrados en uno solo, sin dejar que nuestro Ser se disgregue. Es el único modo de que nuestro Sol interno brille con toda su fuerza.

 

Al ego le resulta mucho más fácil manipularnos cuando estamos dispersos. Entonces nuestras defensas están bajas y le es muy sencillo atacarnos. En este estado nos puede hacer creer lo que él quiera. Y corremos el riesgo de se hinche tanto de ver que consigue ganar la partida, que ya no podamos con él. Y como dicen, la mejor defensa es un buen ataque: mantener todo nuestro ser en uno.

 

Es como cuando miras a través de unos prismáticos que no están bien enfocados. Ves dos círculos en lugar de uno y no consigues distinguir bien. Conforme consigues centrarlos en uno solo, ya puedes ver con claridad lo que deseas. En este caso los dos círculos, serían más de dos. Se trata de enfocar todos los cuerpos, físico y sutiles para que la visión de la verdadera luz pueda pasar a través de ellos y nos ayude a ver con más claridad. Entonces sí podemos saber donde están los límites entre el ego y nuestra propia radiación.

 

El problema es que normalmente no estamos en este estado. Dejamos que las circunstancias que nos rodean se “lleven” parte de nosotros, porque mientras estás pensando “tengo que hacer esto, y luego lo otro, que no se me olvide aquello…”, o “me encantaría comprarme esto”…estamos dejando trocitos de tu alma en cada una de estas cosas. Cuando me siento así, suelo centrarme un momento y decirme a mí misma: “en estos momentos, reclamo a todo mi ser”. Y, ahora me he acostumbrado, pero al principio me llamaba bastante la atención como, en cuanto lo decía con toda mi intención, sentía llegar a mí toda la energía que tenía dispersa e, instantáneamente, sentía como me alineaba  y me subía la vibración. Ahora cada vez que siento que las circunstancias me desbordan, lo hago de forma automática para volver en mí. No pierdes más que unos segundos, pero te devuelve la claridad de pensamiento.

 

No digo que no haya que llevar cuidado, porque el ego siempre está al acecho. Es un mal perdedor y no va a dejar pasar la oportunidad de meter baza. Pero si nos mantenemos centrados lo va a tener mucho más difícil. ¿Quién puede ver al pobre ego, cuando tiene delante la luz divina?...simplemente se diluye, se queda en nada. La luz te da la confianza que necesitas. Mientras estás enfocado en la luz, y haces lo que tu corazón te dicta, sabes que tu pensamiento o tu decisión son correctos, porque tu corazón no te puede engañar. Al contrario, te dice muy claramente cuándo estás haciendo algo que no deberías. Es decisión tuya escucharlo o no.

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4 comentarios

Poli -

Sublime Rafa!
La cuestión del ego sigue levantando ampollas pero como alguien sabio nos dijo "permítelo". Siempre va a estar ahí. El desapego no existe, solo a nivel sutil. La clave es utilizar tecnologías conscientes para sentirte desapegado cuando el ego te enfrenta con tu divinidad. En búsqueda del equilibrio, el justo medio, el tao, en fin, nuestra tarea infinita, o finita según se mire.
Sat nam! Un fuerte abrazo maestro!

susi -

No es facil combatir el ego y menos,en esta sociedad,para mi la mejor receta,son buenas dosis de humildad.Es lo que nos hace falta para que el ego vaya desapareciendo y el primer ingrediente para que esta sociedad cambie.Muchas dosis de humildad y el ego desaparecera.

joaquina mira -

Gracias por los correos que envías cada día, son muy gratificantes y nos hacen reflexionar. Es lo primero que leo cuando abro el correo. Espero reincorporarme pronto a las clases de yoga. Sat Nam.

MARIA JESUS -

ESTUPENDO ARTICULO, GENIAL MUCHAS COSAS QUE DICE LAS HE SENTIDO TAMBIEN, Y HA SABIDO PLASMARLO CON PALABRAS, CHAPEAU POR TANTA LUCIDEZ.
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